




Desde el Espai Ermengol – museu de la ciutat entendemos la cultura y la historia como elementos vinculados directamente con nuestro entorno. La comarca en la que nos encontramos cuenta con el privilegio de ser el punto de encuentro de dos de los espacios protegidos más emblemáticos del Pirineo: el Parc Natural de l’Alt Pirineu y el Parc Natural del Cadí-Moixeró. Lejos de ser escenarios estáticos o meros puntos de atracción, estos parques son verdaderas reservas de vida, espacios de investigación activa y modelos de gestión donde se libran los principales retos de la conservación ambiental contemporánea.

El Parque Natural del Alto Pirineo, el espacio protegido más extenso de Cataluña, representa la esencia del ecosistema alpino y subalpino. Más allá de la majestuosidad de su geología, el valor real de este territorio radica en su capacidad para actuar como refugio de biodiversidad en un contexto de cambio global. La tarea diaria de conservación en este espacio es ingente e invisible; abarca desde el seguimiento minucioso de grandes mamíferos como el oso pardo, que actúa como un excelente indicador de la salud de la masa forestal, hasta la protección estricta de aves emblemáticas y altamente vulnerables como el urogallo o la perdiz blanca, que dependen de la quietud de los bosques y las tarteras para su supervivencia.
Esta riqueza zoológica convive con una flora adaptada a condiciones climáticas extremas, donde los extensos abetales y los bosques de pino negro dan paso a comunidades vegetales de alta montaña únicas. El equilibrio de este mosaico natural se mantiene gracias a una gestión que pone en valor las actividades tradicionales. El mantenimiento de la ganadería extensiva, por ejemplo, no solo preserva el paisaje histórico, sino que se convierte en una herramienta científica clave para la prevención de incendios y la regeneración de la riqueza del suelo, demostrando que la conservación de la naturaleza y la actividad humana consciente pueden y deben caminar juntas.
Al mismo tiempo, esta mirada integradora se traduce en un compromiso constante para avanzar en la accesibilidad universal del espacio, trabajando para adaptar infraestructuras e itinerarios que garanticen que cualquier persona pueda disfrutar de este entorno natural sin barreras. Esta apertura a la sociedad se refuerza con una decidida labor pedagógica y didáctica y una programación regular de actividades divulgativas que invitan a descubrir los secretos del parque desde el descubrimiento respetuoso y la educación ambiental.


Al otro lado de nuestra mirada se alza el Parque Natural del Cadí-Moixeró, una impresionante barrera geológica calcárea que conecta los Pirineos con las tierras de la depresión central. Este parque destaca por una complejidad geográfica que genera una gran variedad de microclimas, ideal para el desarrollo de casi mil cuatrocientas especies vegetales, entre las cuales se encuentran notables especies exclusivas del Pirineo. Sin embargo, la riqueza de este entorno no se explica solo por su naturaleza, sino por el compromiso constante en la mejora y restauración de sus hábitats. Un claro ejemplo es la gestión de los pastos alpinos esenciales para aves como la perdiz pardilla, que requieren de acciones planificadas del territorio para mantener los espacios abiertos ante el avance del matorral.
Actualmente, el parque afronta retos ambientales de primer orden que definen la urgencia de su protección. Entre estos desafíos destacan el control de especies de flora invasora que amenazan con desplazar a las variedades autóctonas, así como el estudio de la fragmentación del hábitat causada por la presión del ocio humano y el cambio climático. Entender el Cadí-Moixeró desde la perspectiva de la sostenibilidad implica reconocerlo como un ecosistema vivo bajo presión, donde la investigación, la vigilancia y la concienciación ciudadana son las herramientas capaces de garantizar que las futuras generaciones continúen disfrutando de este legado natural tan frágil.
Para lograrlo, el parque apuesta firmemente por abrir sus puertas a la comunidad a través de una intensa labor didáctica que se materializa en talleres escolares, itinerarios guiados y una completa agenda anual de actividades para todos los públicos, pensadas para conectar a los ciudadanos con el medio ambiente y fomentar un turismo responsable y plenamente consciente.

CARTA EUROPEA DE TURISMO SOSTENIBLE (CETS)

El Espai Ermengol - Museu de la Ciutat está adherido, desde el año 2024, a la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS). La CETS en espacios naturales protegidos es una herramienta de gestión que tiene la misión de hacer compatible el turismo con la conservación. Esta acreditación es una iniciativa de la Federación EUROPARC, una organización que reúne espacios naturales protegidos de 38 países europeos.
