




En el transcurso de las obras de excavación para instalar una central térmica de biomasa en el patio del Centro Cultural Las Monjas de la Seu d'Urgell, en el año 2020 se descubrió un importante yacimiento arqueológico de diferentes cronologías y estructuras de las cuales se han podido identificar tres grandes fases de ocupación de este: XIII-XV); una fase bajo-medieval (siglos XIII-XV); una fase moderna (siglos XVI-XVII-XVIII) y una fase contemporánea (sigle XIX).
En el año 2020 los trabajos arqueológicos se situaron en la cara nordeste:
Se trata de un pequeño tramo de la trama urbana bajomedieval de la Seu d'Urgell que se encuentra en un estado de conservación inmejorable hecho que permite conocer arqueológicamente como era la ciudad de los siglos XIII y XIV, que son las fases más antiguas que se han encontrado en este yacimiento..
Los trabajos arqueológicos han hecho aflorar un tramo de calle adoquinado donde, a ambos lados, se disponen fachadas de casas (se han descubierto hasta cuatro), tapado en un momento determinado por un pavimento de cantos rodados que se cree que puede estar asociado a la epidemia de peste negra que hubo en la segunda mitad del siglo XIV entre los años 1348-1353, hasta que a mediados del siglo XVI y principios del XVII toda la zona vuelve a reurbanizarse. Por eso, aparece un gran pavimento empedrado: se trata de una gran plaza que tapaba todas estas fases bajomedievales y correspondería a los siglos XVII e inicios del XVIII.
En este yacimiento también se han encontrado fragmentos de cerámica de una jarra, de una servidora o plato en verde y manganeso anteriores al siglo XIV; un fragmento de cerámica de principios del siglo XV y otros del siglo XVII.
Los resultados de la intervención arqueológica, en 2021, permitieron localizar un tramo de unos 12 metros de longitud del basamento de la antigua muralla bajomedieval que cerraba la ciudad por el noreste.
Esta estructura defensiva habría sido construida entre finales del siglo XIV y mediados del XV, integrando los diversos crecimientos urbanos, que a lo largo de los siglos XIII y XIV se habrían ido desarrollando extramuros del primer recinto murallado de la Seu, época a la cual corresponderían los restos de casas y de la calle descubiertos en 2020 en este mismo espacio.
En la campaña arqueológica de se localizaron varios muros y un horno de alfarero del siglo XVI.
También se ha continuado descubriendo más tramo del lienzo de muralla bajomedieval, y que ya suma más de quince metros lineales, y se ha encontrado una parte del muro oriental del baluarte del siglo XVII que se situaba en el extremo noroeste del recinto defensivo de la ciudad y que, junto con otro fortín similar que se ubicaba en este caso en el que hoy en día es la finca de Cal Montcasi, situada en el número 48 de la avenida de Joan Garriga y Massó, conformaban los dos "baluartillos" construidos en 1674 que mencionaba el milanés Ambrosio Borsano, teniente general de artillería del ejército real español, destinado en Cataluña entre los años 1673 y 1685, al referirse a las fortificaciones de la Seu de aquellos momentos, en su obra Discurso general....
Asimismo, la localización de vestigios asociados a una fase de ocupación intermedia de esta zona, situada entre la fase medieval de los siglos XIII y XIV, que presumiblemente parece ser la más antigua del yacimiento, y la que representa la plaza de los siglos XVII-XVIII, es de gran interés por conocer la evolución histórica y urbanística de este sector de la Seu d'Urgell.
En 2023, se trabajó en la eliminación de las partes del patio que restaban. Ha servido para confirmar la presencia de estructuras arqueológicas relacionadas con el urbanismo bajomedieval y moderno de este sector de la ciudad, y para descubrir más lienzo de la muralla que la cerraba, así como parte de una de las bestorres que la flanqueaban, y un tramo considerable de uno de los baluartes construidos al último cuarto del siglo XVII, para reforzar las defensas de la Seu en aquellos momentos.
El descubrimiento de dos hornos, indicarían la presencia en este espacio de un taller ceramista en un momento anterior al siglo XVII (posiblemente en el siglo XVI). Las características de ambas estructuras, y su estado de conservación, hacen de este hallazgo un elemento de gran relevancia patrimonial y arqueológica en el contexto pirenaico y catalán, para entender la producción y el consumo de vasijas cerámicas en esta época. Hay que mencionar que el 7 de junio del el yacimiento fue declarado Bien Cultural de Interés Local por el Pleno del Ayuntamiento de acuerdo con lo que establece la Ley del patrimonio cultural catalán y se catalogó como yacimiento arqueológico.
Los hallazgos de 2024 confirman la presencia en este espacio de un taller ceramista del siglo XVI. El objetivo principal de la campaña fue terminar de vaciar los hornos para poder entender mejor su estructura constructiva. Este hallazgo apunta a que no toda la cerámica utilizada por aquel entonces en el municipio era importada de Barcelona, como se creía hasta ahora. El hecho de que existiera una producción de cerámica local más extensa de la que teníamos constancia.
En esta excavación también se descubrió la existencia de una habitación que todavía no se sabe qué uso tenía, pero que se ha ido reutilizando con el paso de los siglos. Dentro de esta estancia se han realizado una serie de hallazgos en los que destacan unas cerámicas azules catalanas, madera y unas monedas del siglo XVII.
Este 2025 se ha completado la excavación de uno de los espacios descubiertos (el ámbito 4)Esta habitación, que empezó a excavarse en el año 2024, sufrió un derrumbe de su techo de tejas, y el posterior derribo de los muros, lo que hizo que su interior quedara “sellado”. En él se han recuperado varios fragmentos de vasijas cerámicas de loza azul catalana, junto con elementos metálicos, entre los que cabe destacar dos cucharas de bronce, en muy buen estado de conservación, así como un lote de más de treinta monedas, dispersas en diferentes puntos de la habitación. El estudio que se está llevando a cabo del material exhumado permite situar el colapso y abandono de este espacio en el primer decenio de la segunda mitad del siglo XVII, posiblemente poco tiempo después de la Guerra de los Segadores (1640-1652).
Bajo los niveles de Época Moderna de este ámbito se ha identificado un estrato con materiales que ya serían claramente bajo medievales (con restos de cerámica gris y fragmentos de cerámica decorada en verde manganeso), que seguramente corresponderían al uso de esta habitación en época medieval.
Paralelamente, se ha intervenido también un nuevo ámbito adyacente al norte de esta habitación, de dimensiones más reducidas, identificado como en el Ámbito 6. La particularidad de este nuevo espacio es que todos los niveles documentados son de época bajo medieval. Esta nueva habitación queda definida por dos muros, que se disponen de forma ortogonal con los muros del Ámbito 4, uno de ellos adosado al ángulo noroeste de este último espacio. Es interesante destacar que la orientación de ambos espacios no se adapta al trazado de la muralla, que pasa cercana. En cambio, otro muro documentado también en este Ámbito 6, y que parecería corresponder a una posterior remodelación de este espacio, sí se orienta de manera perfectamente perpendicular con la muralla.
Como hipótesis de trabajo, parece que los niveles más antiguos de estos dos ámbitos podrían formar parte de estructuras habitacionales o casas de un barrio o arrabal bajo medieval, que habría quedado integrado dentro del nuevo perímetro defensivo que se empieza a construir a partir del último cuarto del siglo XIV, mientras que el muro correspondiente a la remodelación del en este sector (es decir, no antes de finales del siglo XIV).
