





La sustitución de los reinos medievales por los estados modernos del siglo XVII situó el Urgellet en la frontera entre las monarquías de España y Francia. En el centro de las tensiones, la ciudad sufrió las guerras derivadas del absolutismo imperante.
Cuando Carlos II, hijo de Felipe IV, murió sin descendencia en el año 1700, se originó un conflicto dinástico entre el borbón Felipe V y el archiduque Carlos de Austria por el derecho de sucesión al trono de España. El conflicto desembocó en una guerra internacional que afectó gravemente a La Seu d’Urgell y a las principales ciudades de Cataluña.
