





Este retrato ecuestre de Carlos II es una de las varias copias conservadas de un original perdido atribuido a Sebastián de Herrera Barnuevo, pintor de cámara de 1667 a 1671, que recuerda a los firmados por Velázquez. Es evidente el tono propagandístico de la imagen, enérgica y noble, en clara contradicción con la naturaleza humana enfermiza de Carlos II, que apenas le permitía sostenerse en pie.
Carlos II de Habsburgo (1665-1700) fue el último monarca de la dinastía de los Austrias. Personaje enfermizo y llamado el Embrujado, su reinado se caracterizó por los enfrentamientos con el rey francés, Luis XIV, y la política neoforal basada en el mantenimiento de los fueros de cada uno de los territorios que configuraban la monarquía hispánica, pero con más control real. l'Embruixat, el seu regnat es va caracteritzar pels enfrontaments amb el rei francès, Lluís XIV, i la política neoforalista basada en el manteniment dels furs de cada un dels territoris que configuraven la monarquia hispànica, però amb més control reial.
No tuvo descendencia directa con ninguna de sus dos esposas, María Luisa de Orleans y Mariana del Palatinado. Finalmente, la decisión de Carlos II fue nombrar a Felipe de Anjou para el trono español. Así, el 1 de noviembre del año 1700 murió Carlos II generando una serie de conflictos entre pretendientes a la corona que desencadenaron en la guerra de sucesión entre los partidarios de Felipe de Borbón y los de Carlos de Austria.
En La Seu d’Urgell se levantó un monumento funerario, diseñado por Ot Palol, dentro de la catedral de Santa María, en el crucero, bajo el cimborrio con motivo de la muerte del monarca, con profusión de pinturas de calaveras y huesos anacarados, ninfas, leones muertos y alegorías de las cuatro partes del mundo. (1) Un conjunto funerario que tendría un aspecto retórico, majestuoso y fantasmagórico, de estilo barroco, con la intención de presentar públicamente el vínculo directo que unía la corporación consular con el monarca. (2)
