





Está construido con material propio de construcción romana: 5 tégulas y 4 ímbrices.
Algunas piezas se hallaron en la excavación del año 1996 en el claustro de la catedral de Santa Maria d’Urgell.
Esta tumba se considera excepcional porque es la única de este tipo localizada en el Pirineo.
El descubrimiento de estos fragmentos es un indicio de un pasado romano en nuestro territorio.
